Ir al contenido principal

Lento Espacio




24 Octubre 2005

Este Domingo

Despachos desde el Oeste

Por Omar Ruiz-Diaz

En Vancouver, Columbia Britanica

En direccion al domicilio de Wendy-Suzanne, en las faldas del Monte Grouse, un grupo de ‘joggers’ empiezan el ascenso al Puente de los Leones. Van en formacion compacta, nadando hacia la niebla, el ruido del trafico y la pared boscosa. “Hey, cuidado, una bicicleta atras!”, grita el ultimo de la avanzadilla provocando algo asi como una estampida de caballos. Entonces el ciclista amaina la velocidad para ver la prosperidad de una precaucion exagerada, un tanto peligrosa. “Os pido que no os preocupeis, todo esta bien”, les respondo al tiempo que adelanto unos metros.

El Parque Stanley, alla abajo, acaricia el cielo plomizo con sus tintes de un otono multicolor. Mas corredores bordean su canto de 10 Km. mientras una barcaza con neumaticos a los costados estira una gigantesca superficie llena de virutas provenientes del Valle de Fraser. La refineria de azufre levanta sus brazos metalicos en el banco norte de la ciudad y una avioneta flotante despeja desde su base, cogiendo rumbo a las islas.

La vision del estadio que construiran en 2007 arriba de las vias del tren, se divisa desde el observatorio colgante. Ahi los quince mil espectadores animando a los Whitecaps que se habian transladado desde la cabecera de Burnaby para instalarse en un espacio abierto y lujoso. “Sera la envidia de Norteamerica”, afirma la cabeza visible del deporte pasion, Bobby Lenarduzzi.

Al otro lado, en el distrito de North Vancouver, la gente transita con la suavidad melodica que ofrece la naturaleza, midiendo las distancias incluso con uno mismo. Las luces de los semaforos parpadean frente a las grandes tiendas y las residencias incrustadas en las laderas montanosas. La pausa abre un paréntesis al acontecimiento de la semana pasada sin embargo, cuando unos kilometros mas arriba, un alud deposito arboles, rocas y lodo sobre el pavimento, clausurando el acceso a Squamish. La alerta de mas desprendimientos se inicia junto a la epoca de las lluvias intermitentes.

Los aspirantes a alcalde ya han asumido estos y otros asuntos en sus agendas, de cara a las elecciones del 19 de Noviembre. Por cierto, la recta final ya comenzo con sus peculiaridades tales como el caso del candidato del NDP, Sam Sullivan, quien accedio a las demandas de un adicto de hacerse con su dosis. Sullivan hizo algo mas: Pidio al jonkie que suba a su camioneta y se inyecte frente a el. “Fue muy ingenuo de mi parte”, se exculpo. No podra evitar un desencanto electoral el proximo mes.

Calles vacias preceden al mediodia de arboles frondosos, al hombre que trabaja en el garage, a los fantasmas de algodones (es halloween aquí) asidos en los cristales, al jorgeo de los pajaros que posan en el jardin, a la gente que va despertando del letargo festivo, al café humeante, a las películas rentadas en la locacion de videos, a las comunicaciones familiares de larga distancia, al rincón de la lectura, a las caminatas del sendero a orillas del rio.

De pronto, la senda silenciosa se interrumpe ante el ostensible galope de un par de deportistas que cruzan sus figuras completamente inmersas en la funcion cardiovascular. Luego, la confluencia de toda la tribu siguiendo el libre albedrío del Gran Danes. El circuito es una colección de sensaciones ademas, abocado en la pertinencia de las palabras que elaboramos en el transcurso del paseo.

El retorno al centro de la ciudad en automóvil es otro ejercicio de tiempos espaciados, donde la lentitud y el tedio es una reconciliación con los detalles mas simples de la vida. Es el compendio de la levedad que se nos arrima una vez por semana. Generalmente después del almuerzo…

Comentarios

Entradas populares de este blog

Qué pesado soy !

Hoy hay elecciones generales en Paraguay y, esto me lleva a recordar que tengo pendiente una composición con alguien de mi pueblo natal, Santa Rosa, en el departamento de Misiones. Una composición que me retrate ahí donde nací y crecí.

- Para que serviría esto ?, inquirir inquiriendo.
- Para agregar a otros testimonios de ilustres pobladores en una publicación que sirva como texto pedagógico, quien habla es alguien vinculada al mundo académico local.

Han pasado varias semanas sin dar señales de vida. De vez en cuando me indaga por Facebook, la vía de comunicación contemporánea. Le digo que quizás la próxima semana y así sucesivamente. Luego está Gloria, mi hermana, con quien dejo de hablar por temporadas. Hace tres días me pregunta si cual es mi opinión con respecto al devenir político del país sudamericano.

Es tan escaso mi entusiasmo hacia mis orígenes que quiero pensar que representa un autoengaño, una negación, un sentimiento de inferioridad, de culpabilidad, de inseguridad. La verdad…

Levedad

Una plácida tarde de Septiembre, no tan lejos de Le Petit-Abergement, me detuve a hacer una pausa. Sin pensamientos, disfrutando de esa luminosidad transparente; ojeando las vacas pastar, los pajaros volar, las hojas de los árboles danzar con la brisa suave. Simplemente un estar verdaderamente presente donde me hallaba encontrado. Ni siquiera me percaté de mi soledad y mi silencio. Era una pausa existencial, benévola, gratificante y hoy, memorable.

El precio a pagar

Son incontables las veces que me han preguntado acerca de la longitud, de la espectacularidad de mi bicicleta. En realidad, además de ser el reflejo de mi identidad, mi bicicleta busca ese impacto visual del cual me he sentido incluso hasta orgulloso. Pero, para qué exactamente busco que mi aparatosa presencia tenga ese impacto visual? Hete aquí una respuesta controvertida: para hallar más fácilmente gestos de solidaridad, de la gente por supuesto, que convierta mi viaje en una diríamos levedad.

La Ponderosa, antes llamada KaEme, es un vehículo de locomoción de más de cuatro metros de longitud que tira dos remolques BOB, cuyo peso neto es de aproximadamente unos 85 kilos en una báscula para camiones. La he pesado de vez en cuando en las bodegas cooperativas que pueblan el Valle del Marne. Es imposible pasar desapercibido cuando atravieso aldeas, pueblos y ciudades. Pero más allá de las ventajas que me aportan esa teatralidad de andar con un carruaje de semejantes dimensiones, mi casa …